¿Por qué no deben usarse bombas lacrimógenas contra lxs manifestantes?

Efectos dañinos para la salud y sufrimiento sensorial innecesario son algunas de las razones por las que le decimos no al uso de esta arma química.

Uno de los instrumentos más usados por la policía para reprimir a lxs manifestantes es el gas lacrimógeno. Esta arma generalmente se refiere a los compuestos químicos conocidos como cloroacetofenona (CN) y clorobencilidenmalononitrilo (CS).

A pesar de la denominación de gas, en realidad se tratan de polvos que se elevan en el aire liberando cloro y en ocasiones otros productos químicos. En general, el gas lacrimógeno es considerado como un arma química no letal, pero tiene efectos inmediatos e importantes en la salud.

¿Qué hace el gas en nuestro cuerpo?

La exposición a los gases pueden ocasionar lesiones pulmonares, cutáneas y oculares, según un informe del Annals of the New York Academy of Sciences. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos enumeran cada uno de los síntomas:  

  • Ojos: lagrimeo excesivo, ardor, visión borrosa, enrojecimiento.
  • Nariz: moqueo, ardor, hinchazón
  • Boca: ardor, irritación, dificultad para tragar, babeo
  • Pulmones: opresión en el pecho, tos, sensación de asfixia, respiración ruidosa (sibilancias), dificultad para respirar
  • Piel: quemaduras, erupción
  • Otros: náuseas y vómitos

Asimismo, la entidad internacional señala que las consecuencias varían dependiendo de la cantidad a la que se ha expuesto, el tiempo y el espacio (en interiores o al aire). De esta manera, detalla que una larga exposición al gas lacrimógeno en un ambiente cerrado puede llegar a producir ceguera, glaucoma (una afección ocular grave que puede provocar ceguera), insuficiencia respiratoria e incluso la muerte por quemaduras químicas graves en la garganta y los pulmones.

Además, el informe del Annals of the New York Academy of Sciences indica que “los individuos afectados por morbilidades crónicas tienen un alto riesgo de complicaciones”. Un ejemplo de ello son las personas con asma, quienes ante una exposición al gas requieren de su inhalador cuanto antes.

¿Por qué sucede esto?

Cuando los gases lacrimógenos son arrojados, rocían cloro a modo de partículas finas y activan un receptor del dolor conocido como TRPA1.

“El TRPA1 se localiza en neuronas sensoriales periféricas sensibles al dolor y se han relacionado con dolor agudo y crónico, tos, asma, lesión pulmonar, dermatitis, prurito y neurodegeneración”, advierte el estudio epidemiológico y de casos publicado en la revista Annals of the New York Academy of Sciences.

Por su parte, el anestesiólogo Sven-Eric Jordt señala a Scientific American que este compuesto reacciona químicamente con biomoléculas y proteínas en el cuerpo humano.

¿Cómo protegernos?

Lo mejor es alejarse de la zona en la que liberaron el gas e intentar respirar aire fresco, según los CDC de Estados Unidos. Asimismo, el experto en armas químicas Dan Kaszeta recomienda, en la publicación de Chemical & Engineering News, sacudir los brazos para retirar las partículas que se hayan impregnado.

Asimismo, se aconseja utilizar agua con bicarbonato para tratar la exposición al gas. Kaszeta explica que esta agua acelera la degradación del clorobencilidenmalononitrilo (CS). Sin embargo, advierte que no se debe usar la mezcla sobre los ojos. 

Por último, en cuanto al popular uso del vinagre no existe suficiente evidencia científica que respalde dicha recomendación. La alergóloga María Cristina Di Prisco declaró al diario El Nacional que su uso solo disminuye el olor. “Eso no previene la irritación, lo que hacen es que se sienta el efecto con menor fuerza en ese momento. Como se tiene un olor fuerte que compensa el otro, puedes tener un alivio temporal”, añadió.

¿Cómo neutralizar las bombas lacrimógenas?

Debido a que en las recientes manifestaciones los agentes de la Policía han lanzado estos compuestos químicos como si se tratasen de caramelos, les dejamos dos consejos útiles usados durante las manifestaciones en Hong Kong para neutralizar los gases. 

El primero consiste en cubrir la bomba lacrimógena con un cono de tránsito para evitar que el gas se expanda. Además, a través del agujero ubicado en la parte superior se debe verter agua para apagarlo.

Una segunda opción es más riesgosa, puesto que consiste en agarrar la bomba y sumergirla en una solución de agua y bicarbonato. Lo recomendable es agitar el recipiente y esperar aproximadamente tres minutos para asegurarse de que se apague totalmente. Es necesario que quien lo haga lleve puesto guantes de cuero gruesos y resistentes al calor, y una máscara antigás.

Ahora que sabes todo esto, ¿te nos unes en la defensa de nuestro país con todas las medidas de protección necesarias (mascarilla, alcohol en gel y, si es posible, caretas protectoras y distanciamiento social)?

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