El fin de las máquinas

Todos los años, nosotros, nuestras familias y nuestros amigos generamos una cantidad importante de residuos tecnológicos. Pero, ¿cómo se está manejando su recolección en el Perú? ¿Cuánto e-waste se recicla realmente? ¿En qué ayuda el reutilizar y aprovechar estos residuos?

 

Hace un par de semanas, la compañía Apple nos presentó su nuevo celular, el iPhone 12 junto a sus demás versiones. Semanas antes lanzaba su nueva variedad de iPads, Sony le mostraba al mundo la nueva PlayStation 5, y Nvidia revelaba la tarjeta gráfica RTX 3090. Así, diversas marcas nos anunciaban sus dispositivos más modernos.

Puede que alguno de ustedes ya esté pensando en renovar alguno de sus equipos, como su celular, por alguno de los nuevos modelos o de los antiguos. Pero, ¿te has puesto a pensar en el impacto que genera el cambiar de celulares cada año, de tarjeta gráfica cada nueva generación o de laptop cada que no responde?

Te pongo un ejemplo. Cuando estás de lo más relajado viendo en tu laptop una maratón de seis horas diarias en Netflix emites entre 312 gramos y 1.404 kilos de CO2. Esto equivaldría a 43.5 kilos al mes si es que tu serie es tan interesante como para verla al mismo tiempo todos los días. Ahora, imagínate cuánto sería el impacto de tu máquina durante toda su vida, aun cuando se te malogre y la dejes tirada por allí.

“Es importante entender que la extensión de la vida útil está en la reparación, mantenimiento y reúso, sobre todo para algunos tipos de electrónicos en donde la etapa de manufactura es importante ambientalmente”, nos explica el Dr. Ramzy Kahhat, coordinador de la Especialidad de Ingeniería Ambiental y Sostenible, investigador senior y profesor principal de la PUCP.

Residuos en la palma de nuestra mano

A lo largo de este reportaje, vamos a reconocer a estos dispositivos como aparatos eléctricos y electrónicos, o AEE por sus siglas; y cuando estos cumplen su ciclo de vida, se convierten en residuos o RAEE. Según el informe The Global E-waste monitor 2020, hemos generado alrededor de 53.6 millones de toneladas de RAEE en el mundo, lo que equivale al peso de 5300 torres Eiffel.

Para regular estos residuos en nuestro país, en 2012, el Ministerio del Ambiente (Minam) publicó el Decreto Supremo N°001-2012-MINAM, detallando el primer conjunto de derechos y obligaciones para el adecuado uso de RAEE. Luego de tres años, el documento se actualizó y finalmente en 2019 se modificó a la actual versión. Allí se clasifican los diversos tipos de RAEE, así como también a los actores y responsables.

En la normativa nos resaltan que para que tu RAEE tenga un final útil, debes depositarlo en un centro de acopio autorizado por el Minam. “Hay una responsabilidad de recolección del 16% de lo fabricado, importado o ensamblado desde 2016 a 2019. Lamentablemente, esto solo llega a ser 0.5%”, nos detalla Cecilia Rosell, directora de la Asociación Peruana de Actores para la Gestión de Residuos (ASPAGER).

Camino a una vida mejor

Para alcanzar la cantidad que necesitamos, tenemos que aplicar lo conocido como logística inversa: cuando un producto que compraste se convierte en RAEE, tienes que depositarlo en un centro de acopio. Luego, todo será recogido y trasladado hasta una de las plantas de desmantelamiento del país. En total tenemos 10, pese a que debería haber una en cada región.

Después de separar cada pieza, los residuos se van a las plantas de valorización registradas por el Minam. Allí se separa lo que va a ser reciclado dentro del país de lo que no puede ser reciclado acá, pero sí en el extranjero, por lo que los productores (fabricantes, ensambladores e importadores) tienen que pagar por su manejo correcto.

“Los RAEE se recolectan en lo posible de los servicios técnicos, de grandes generadores como las empresas, universidades y entidades del Estado, aunque llega a ser muy poco”, nos indica Rosell. Consumidores como tú y como yo también tenemos la responsabilidad de decidir el destino de nuestros residuos, pero como muy pocos conocemos el proceso, estos suelen terminar en manos de un reciclador informal.

Dárselo a ellos implica un daño aún mayor, ya que desmantelan inadecuadamente los residuos, recuperando solo el cobre y el oro, mientras queman a cielo abierto el plástico. Esto produce dioxinas y furanos, químicos que, según la OMS, pueden causar alteraciones en los sistemas nerviosos y endocrinos, así como en la función reproductora por la exposición prolongada.

Hagan algo, por favor

“Lo importante para analizar es que el punto de RAEE puede existir en papel, pero no está funcionando. Muchos de estos centros no están operativos, y ahí tenemos un serio problema”, resalta a Bicho Raro el Dr. Alberto Huiman, gerente general de Perú Waste Innovación y docente de la PUCP y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Este es un trabajo totalmente lento de los gobiernos, porque no es que todos los días o todas las semanas vayas a tener un RAEE de una refrigeradora, sino que se genera una vez al año o cada cinco. Y, a pesar de ello, la recolección y la difusión siguen siendo deficientes. ¿Acaso el Estado no pone ningún tipo de sanción a las empresas que no hacen nada?

“Sí hay sanciones, pero no se llegan a cumplir porque se les da mucha tregua a las empresas para que se adecúen. Eso hace que se prolongue cada vez más el tiempo que tienen para cumplir el reglamento impuesto”, nos cuenta el Dr. Huiman. Según proyecciones del Minam, el año pasado se lograron recolectar 205 mil toneladas de RAEE, alrededor de 37 celulares por persona.

Mirando el hoy

Dentro de todo, como nos recalca el Dr. Kahhat, “no se trata de echarle la culpa a una empresa y favorecer a otra, porque siempre hay un sesgo, pero sí se trata de que el consumidor tenga claro que hay cosas que son importantes y que la extensión de la vida útil de un AEE tiene grandes beneficios al ambiente. Y si no lo vemos así, como consumidores, no vamos a pelear por ello”.

Tenemos que entender que  todo lo que hacemos como humanos, tiene un impacto. Desde hace años, es inmenso el trabajo que se viene realizando en la ecología industrial. Los participantes muestran interés en formar parte del cambio ambiental, pues este va de la mano con el reúso, el reciclaje y la reducción de elementos tóxicos de algunas de las partes.

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